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Huevos vaginales de obsidiana

Por Youko Horiuchi

Huevos de Obsidiana

“He intentado desde tomar seis pastillas de 400mg de ibuprofeno al té de orégano, extracto de árnica, compresa de agua caliente en la pancita, yoga y ejercicios para quitar los dolores menstruales. Desde mi primer ciclo he tenido cólicos que a veces venían acompañados de fiebres y aftas. Me molestaba mucho que me dijeran que era porque no aceptaba mi feminidad. A pesar de la enorme cantidad de groserías que suelo decir al día y de lo poco que me importa esconder un eructo, me considero una chica muy femenina. Para mi ser femenina no se trata de eso, y ciertamente no creo que cambiar mi lenguaje ayude a desaparecer mis dolores.

Me he hecho estudios y físicamente estoy muy sana, por lo que descarto a los quistes como causa de los cólicos. Por lo mucho que me molesten algunos pensamientos chairos, admito que sé por experiencia propia (y por lógica también) que muchos dolores físicos pueden originarse en problemas emocionales o psicológicos. Sabemos todos que existen enfermedades estrechamente relacionadas al estrés, pero nos cuesta trabajo creerle a la medicina china cuando dicen que las enfermedades de las vías respiratorias pueden asociarse con un problema de tristeza. No digo que todos los problemas físicos tengan un origen emocional, pero sí creo que hay un estrecho vínculo entre mente y cuerpo.

En el último año me he concentrado en desmenuzar mis problemas emocionales, intentando descubrir el por qué de una angustia y alerta constante. En principio mi raciocinio terminó culpando en gran parte a mi estrés laboral, y como acto de magia, mi situación en el trabajo fue mejorando al punto en el que no pude quejarme ya más por ello. Sin embargo me di cuenta por signos físicos que la angustia persistía por ahí escondida y que mis cólicos pudieran ser una manifestación de algo que me molesta desde mucho tiempo atrás. La oportunidad rápidamente me llegó para tratar más de fondo el tema por medio del huevo de obsidiana.

La tradición del huevo se remonta a hace más de dos mil años y diferentes culturas las esculpían con rocas características de sus localidades. Se dice que la piedra de obsidiana tiene la propiedad de conectar con el inconsciente, mientras que el ónix amarillo transmite alegría y vitalidad.

Para introducirlo hay que prepararse y relajar los músculos por medio de respiraciones profundas, así el huevo puede deslizarse fácilmente en la vagina con ayuda de un poco de aceite de coco. Aprender a controlar los músculos vaginales al principio es algo difícil. Para mí fue como aprender a mover las orejas, cosa que creo que cualquiera puede hacer, pero no muchos lo logran porque no identifican los músculos involucrados.

Se tiene 5 niveles de músculos en la vagina que idealmente deben moverse independientemente empujando de arriba a abajo el huevo (para masajear) con ejercicios de kegel, de esta manera también debes aprender a expulsarlo (sin usar tus dedos para arrancarlo), pero el huevo, a pesar de que puedas elegir uno de tamaño grande (7cm aprox.) es difícil de sentir, puesto que al llegar a la temperatura corporal y al tener una superficie totalmente lisa no genera ninguna sensación al principio. Todo es cuestión de sensibilizarte y de hacer conciencia de tu cuerpo.

Tomé un curso que me ayudó no sólo a entender estos ejercicios, sino a compartir y escuchar la experiencia de otras mujeres con su sexualidad. De pequeña yo solía juntarme con puros hombres, así que no había tenido mucha oportunidad de discutir el tema. Reconocí que cada una, a pesar de tener razones muy distintas para acudir al taller, reflejaban algo de mi propia experiencia con mi cuerpo y con mis emociones.

Este es mi primer periodo después del uso del huevo y mis cólicos, aunque persisten, son mucho más manejables. Los ejercicios me han ayudado a identificar cuándo tenso los músculos y a des-tensarlos para mitigar el dolor. También el simple hecho de hacerme más consciente de mi sexualidad y de darle la importancia que necesita en mi vida me ha ayudado a resolver muchas de esas marañas emocionales que me angustian.”

Youko Horiuchi · Diseñadora · 28 años · CDMX

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