Obsidiana y tuna: la identidad que se talla

Obsidiana y tuna: la identidad que se talla

En el Valle de Teotihuacán hay materiales que no se “usan”: se respetan. La obsidiana es uno de ellos. No por románticos, sino por realidad histórica: aquí el vidrio volcánico fue herramienta, intercambio, prestigio y oficio. Cuando un material sostiene a una región por generaciones, deja de ser materia prima y se vuelve lenguaje.

Y ese lenguaje tiene acento local. En San Martín de las Pirámides, ese acento se llama tuna: fruto de temporada, sustento de muchas familias, paisaje de nopaleras que define la región y un orgullo tan grande que tiene su propia feria. La tuna deja una lección simple: lo valioso crece con paciencia… y se defiende con espinas.

En ese cruce — obsidiana + tuna + San Martín— nacen dos piezas separadas por 15 años. Dos obras distintas, con la misma raíz: contar quiénes somos desde el oficio. Y sí: ambas tienen reconocimiento oficial como ganadoras dentro de los concursos artesanales en el marco de la Feria Internacional de la Tuna.

Estas piezas se ofrecen a la venta en conjunto, porque fueron concebidas para permanecer siempre juntas. Aquí puedes ver más información, precios y ficha técnica.

OBSIDIANA Y TUNA
Dos obras, un mismo lenguaje.
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LA OBSIDIANA EN TEOTIHUACÁN

Desde tiempos prehispánicos, la obsidiana fue clave en Teotihuacán. No era un lujo: era una herramienta real para la vida diaria, para el intercambio y para sostener redes de relación entre regiones. La piedra negra viajaba, se trabajaba y se valoraba. Y ese conocimiento no se quedó en el pasado: se volvió tradición viva.

 

La obsidiana no perdona. No se deja dominar por prisa ni por ego. Exige paciencia, mano firme y respeto: paso a paso, hasta que aparece el brillo. Por eso, cuando una pieza está bien hecha, se nota al instante. No se trata solo de que “brille”; se trata de que tenga proporción, intención y carácter.

En el Valle de Teotihuacán, ese dominio no es algo reciente. Es continuidad: generaciones que entendieron que la belleza de la obsidiana no viene de la suerte, sino del oficio. En un mundo que premia lo rápido, la obsidiana premia lo correcto.

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LA TUNA EN SAN MARTÍN

San Martín de las Pirámides tiene un oficio que se hereda con la misma naturalidad con la que cambia la temporada: el trabajo del campo alrededor de la nopalera y la recolección de tuna. Es un trabajo duro, cotidiano, y sobre todo, muy humano: manos que caminan surcos, que cargan canastas, que aguantan el sol, que aprenden a moverse entre espinas sin dramatizar.

Porque la tuna no llega sola. Hay que buscarla, elegirla, cortar con cuidado, cargar, separar, limpiar. Hay manos que conocen el peso real de ese fruto y lo que significa para una casa. Por eso la feria no es solo una fiesta: también es un reconocimiento a un modo de vida.

UN MAESTRO ARTESANO

J.E. Gerardo Cuevas Nájera  es maestro artesano originario de San Martín. Su trabajo se centra en la lapidaria en obsidiana: transformar un material exigente en piezas que combinan fuerza, detalle y significado. Su trayectoria está hecha de lo que sí cuenta: años de práctica, mano firme, paciencia y respeto por el material. 

A lo largo de su camino, JEGCN realizó dos obras que hoy dialogan entre sí por su origen y su intención: una en 2010 y otra en 2025. Dos momentos distintos, el mismo pulso.

Estas dos piezas nacen de la misma mano con un oficio heredado. Su trayectoria ha sido una constancia: años de práctica, precisión y respeto por el material. Lo importante aquí no es solo que haya hecho dos obras en dos épocas diferentes; es que ambas sostienen una misma idea: el oficio como identidad. Y esa consistencia es, justamente, lo que distingue a un maestro.

MANOS DEL CAMPO (2010)
Homenaje al recolector de tuna

En 2010, JEGCN realizó una escultura con una idea contundente: honrar el trabajo del campesino recolector de tuna, uno de los oficios más populares y simbólicos de San Martín de las Pirámides. La obra representa una mano a escala real, como recordatorio de que la identidad no solo se celebra: se trabaja.

La pieza está hecha en obsidiana negra, con tunas talladas en aventurina y espinas reales de nopal natural, integradas como parte esencial del concepto. Ese detalle lo cambia todo: no es una “referencia”, es el oficio representado con su verdad.

 

Mano de obsidiana negra a escala real, con tunas talladas en aventurina y espinas reales de nopal natural
Medidas: 31 × 20 × 12 cm
Peso: 13 kg

En 2010, la obra recibió el Galardón en el “Concurso Artesanal de la Feria de la Tuna Bicentenario 2010” (Julio 2010). El reconocimiento fue otorgado por el Gobierno del Estado de México, la Secretaría de Turismo a través del IIFAEM, y el H. Ayuntamiento de San Martín de las Pirámides.

IDENTIDAD (2025): tradición y contemporaneidad en un solo cuerpo

En 2025, JEGCN talló un busto en corteza natural de obsidiana que se planta como un manifiesto: tradición y mirada contemporánea en el mismo cuerpo. El torso está cubierto con espinas reales de nopal también —no como adorno, sino como símbolo directo del fruto de San Martín— y al centro aparece un corazón anatómico tallado en cuarzo aventurina.

Ese corazón no solo habla de fuerza vital: también funciona como una tuna al centro del cuerpo, un guiño directo a la identidad del territorio. El contraste entre el brillo profundo de la obsidiana y la textura viva de la corteza hace que la obra se sienta presente, casi como si estuviera recordando algo. Fue trabajada durante tres meses.

Medidas: 1 m de alto, 57 cm de ancho y 17 cm de grosor
Torso cubierto con espinas reales de nopal
Corazón anatómico tallado en cuarzo aventurina
Peso: 81 kg

Obtuvo reconocimiento oficial como obra ganadora dentro del Concurso Local Artesanal “Identidad Sanmartinense 2025”, en el marco de la Feria Internacional de la Tuna, en la categoría Obsidiana, Lapidaria, Cantera y Vidrio – A.2 Innovación y joyería.

TALLER DE OBSIDIANA
Cuando el oficio se vuelve visión

En TALLER DE OBSIDIANA trabajamos desde una idea simple y exigente: la obsidiana no se improvisa. Nuestro enfoque se sostiene en tres bases que sí importan en la vida real: 

Oficio: conocimiento profundo del material y su carácter
Técnica: dominio del proceso, control del acabado y precisión
Innovación: soluciones contemporáneas sin traicionar el origen

Estas dos piezas lo demuestran. No son solo esculturas: son pruebas de continuidad. Un mismo maestro, dos momentos, la misma raíz. No es casualidad; es trayectoria.

Y aquí va lo más claro: estas obras no están conectadas solo por materiales. Están conectadas por una postura. La obsidiana como memoria del territorio, el nopal y sus espinas como verdad del oficio, y la aventurina como pulso vital. Los reconocimientos llegan como consecuencia natural cuando el trabajo está bien hecho: primero el oficio, luego el aplauso.

Dos piezas en dos épocas distintas, ambas reconocidas oficialmente. Eso es reputación acumulada con años y hoy se presentan en la semana del arte de la CDMX. dando paso a una nueva etapa…. hacerla visible con nivel, con piezas que resisten el tiempo y el ojo crítico.

El valle de Teotihuacan no necesita inventarse identidad: la tiene en su tierra, en su fruto y en su gente. En TALLER DE OBSIDIANA creemos en la tradición con disciplina, innovación con respeto y objetos que no solo se miran… se sostienen.

4–8 febrero 2026 de 11:00 a 18:00 hr.
Espacio CDMX, Av. de los Compositores 4, Bosque de Chapultepec II Secc., Miguel Hidalgo, CDMX como llegar. 
Entrada gratuita con registro previo aquí.
• Opening VIP — Miércoles 4 de febrero | 6:00–8:00 pm, Acceso exclusivo con registro  aquí.

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